Crítica literaria: Transformación de un guerrero

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Transformación de un guerrero

Caminarás con el sol

Alfonso Mateo-Sagasta

Grijalbo, Barcelona, 2011 |  18,90 €

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Alfonso Mateo-Sagasta, autor de Caminarás con el sol y especialista en Historia antigua y medieval, nos presenta una novela histórica basada en un personaje real de las crónicas de Indias, Gonzalo Guerrero, un soldado español que en 1511, tras naufragar la carabela en la que viaja, llegará a las costas de unas extrañas islas en las que será capturado por un pueblo indígena.

El protagonista nos introduce desde un primer momento en el contexto histórico de la colonización española a través de sus numerosas referencias a la antigüedad clásica,  personajes históricos o aventuras marítimas. Además, sus narraciones sobre la violencia y la psicología bélica europea nos preparan para contrastar ese mundo con el que le espera al otro lado del océano.

Esclavizado por una civilización físicamente deforme que practica sacrificios humanos y canibalismo, durante los 8 años que pasará a partir de entonces en tierras mayas aprenderá el idioma, beberá de los cultos religiosos, trabajará la tierra, participará del ocio y luchará en la guerra de la misma forma que un indígena. Si al principio de la novela leíamos la historia de un soldado español, ahora nuestro narrador es un guerrero de la tribu Itzae, una de las más extensas de aquella tierra. A partir de este momento, Ah Na Itzá, nombre con que Guerrero será adoptado entre los itzaes, se hará un nombre como nakón o jefe militar.

Escrita de forma lineal (aunque con predominio de flashbacks), siempre en primera persona, en esta sencilla narración predominan las descripciones, los diálogos y un lenguaje simple que se alterna con gran cantidad de indígenismos.

La muerte es una de las líneas argumentales centrales de la novela. Presente en las guerras europeas, en el mar y en la cultura maya, despliega lo que de un concepto universal puede ser interpretado según qué percepciones. En Castilla se esclavizaba y mataba por pura avaricia. Por otro lado, la muerte en el mar es azarosa. Pero será en su nueva tierra donde comprenda que morir es un renacimiento y depende de los acuerdos de los dioses.

-“Al acabar la ceremonia descendí de la pirámide como sonámbulo, ebrio de sangre y muerte, y sorprendido de haber rezado a Itzamná por mediación de la sangre de un hombre, igual que me había valido de la sangre de Cristo en otras lejanas ceremonias.”-

El amor también aparece hacia el final de la novela, cuando el protagonista se ha adaptado ya a estas tierras. También supone un cambio en el eje del personaje, que nunca había conocido este sentimiento. Será a partir de este momento, tras casarse y tener descendencia, cuando Ah Na Itzá destierre sus recuerdos y el deseo de volver a su tierra natal.

De esta forma el mar actúa como línea divisoria entre ambos mundos. Castilla y el Imperio Maya, Gonzalo Guerrero y Ah Na Itzá. El mar es como el yaxché, el árbol primero del culto Itzá, que comunica el mundo inferior con el cielo y por el que, normalmente, cualquier alma vagará durante un tiempo antes de ascender al cielo más alto. Ah Na Itzá, tras vagar sin rumbo fijo a la deriva, finalmente encontró su paraíso en tierras mayas.

Caminarás con el sol es una obra que trata sobre el equilibrio y las diferentes percepciones de la naturaleza y de la vida. La relatividad de las cosas y del mundo que nos rodea puede desencadenar una lucha. Mientras que, para algunos, Gonzalo Guerrero fue un traidor, para otros fue un héroe. Pero en la novela la vida es como la naturaleza, hermosa y cruel y todo se equilibra según las fuerzas divinas. Eso era lo que creían los Itzá. Y era lo que creía Ah Na Itzá cuando tomó la decisión de no volver a ser jamás Gonzalo Guerrero.

Marisol Pérez


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